Historia de la Especialidad
Breve reseña Historica de la prótesis restauratriz Buco maxilo-facial. Rehabilitación facial por métodos no quirúrgicos
Los primeros testimonios de restauración protésica datan del tercer milenio antes de nuestra Era. Excavaciones arqueológicas, promovidas por las potencias coloniales europeas, a finales del siglo XIX, permitieron conocer la existencia de prótesis faciales de oro y plata, que emulaban con increíble arte y precisión los órganos visibles de la cara. Dan testimonio de este hecho innumerables piezas cosméticas (en particular, máscaras funerarias) encontradas en los sepulcros de los faraones egipcios, embalsamados con sofisticadas técnicas de momificación.


Quien visite en la actualidad el Museo de Londres podrá constatar la conservación de prótesis dentales metálicas que datan de 2500 años a. C. Tales prácticas de reemplazo artificial, favorecidas por la nobleza de los materiales utilizados, han resistido, no en pocos casos, las alteraciones del tiempo. El Susurta Samita 2, Gran Tratado de Medicina India, cuenta también con abundantes registros sobre reconstituciones de la pirámide nasal por medio de un colgajo cutáneo extraído de la región frontal. Sin embargo, posteriores hallazgos de cráneos humanos constituyen una prueba más que suficiente de la experimentación con piezas artificiales en diversos materiales, utilizando técnicas no quirúrgicas.
Cabe señalar que en la India Antigua se castigaba el adulterio con la amputación de la nariz y se cortaba las orejas y las manos como forma de castigo; lo que justifica, además, la necesaria intervención de orfebres profesionales, dedicados a la confección de piezas de remplazo. Por escrituras cuneiformes se ha tenido incluso conocimiento de la existencia de ojos artificiales fabricados en cristal, ágata y calcedonia.
Los textos latinos son discretos en cuanto a eventuales restauraciones maxilo-faciales, pero, la repetida mención de la palabra “ faber ocularis” (fabricantes de ojos) en tratados médicos de la época, resulta un indicador inequívoco de la utilización de prótesis oculares en la Roma de los Cesares.
Toda clase de metales (y aleaciones), madera, cuero, marfil, crin de caballo, cintas de tela, cerámica etc., sirvieron de materia prima para la realización de Prótesis en diferentes períodos de la humanidad.
De hecho, el espíritu inventivo del hombre, sistematizado y puesto al servicio de la ciencia, ha sellado el impulso y la renovación de las técnicas protésicas a través del tiempo.


Puede afirmarse que toda prótesis restauratriz implica en sí misma un ideal representativo y constante: La persistencia de la forma y la conservación la función. La aproximación a este ideal depende de la destreza y el potencial perceptivo del profesional de la especialidad, pero fundamentalmente de la evaluación quirúrgica del equipo surgen, las posibilidades de éxito en cada caso. En la actualidad se impone la urgencia de abrazar un nuevo concepto, complementario e integrado, entre la indicación quirúrgica y la indicación protésica. Contribuyen en este sentido los avances revolucionarios en nuevas tecnologías y materiales, así como, la incorporación de la imagen digital (en pantalla de la computadora): Un auxiliar de estudio fundamental de la labor protésica personalizada.
Existe, desde ya, un complejo universo de factores que intervienen en la confección exitosa de una prótesis: correcta determinación del color, pigmentación de tono, movimiento y equilibrio, proporción y ritmo, profundidad e ilusión plástica etc. El diseño protésico debe encararse como una unidad orgánica para asegurar el resultado estético

funcional deseado, favoreciendo la rápida adaptación del paciente a la vida social, y reduciendo al mínimo los perjuicios psicológicos causados por lesiones y malformaciones faciales.
La investigación y desarrollo de las técnicas de confección de prótesis maxilo- faciales se acrecienta día tras día con el aporte de centros especializados en diversos países del mundo. Resulta obligatorio mencionar los trabajos de la Dra. Berstein, prestigiosa académica de la Universidad de Sahalgrenska, Gotemburgo, Suecia, así como la de los profesionales homónimos de la U.C.L.A, California, USA. En Argentina la disciplina que nos ocupa es denominada “Prótesis Restauratriz Buco Maxilo-Facial” y se encuentra ligada a la Odontología desde hace más de 70 años.
Cabe señalar que la resección de grandes masas tumorales, sumada a otros factores (edad, estado físico, sospechas de recidiva, dificultad de reconstruir un órgano quirúrgicamente y factores económicos, entre otros) indica la necesidad de aplicar una prótesis Maxilo-Facial.
Cuando la identidad del paciente se encuentra amenazada, su reinserción al entorno familiar y social justifica, por si misma, la importancia vital de una prótesis y reafirma, una vez más, el significado humanitario que, a través de la historia, ha guiado los destinos de la especialidad.
